La Paradoja Unidireccional Del Marketing Musical

por David Peralta Alegre

Como músico profesional en activo con más de 20 años de experiencia y como especialista en marketing para organizaciones culturales, sigo con preocupación una tendencia dentro de nuestro sector que estoy seguro es aplicable a otros sectores que comparten características similares al nuestro, donde la temporalidad y la falta de recursos empujan a tomar decisiones desacertadas en las políticas de marketing de las empresasSectores decididos a comunicar su mensaje desde la seguridad que produce el hablar sin preocuparse de escuchar o de intentar comprobar si nos escuchan. Y esa tendencia es la unidireccionalidad de las acciones de marketing digital dentro de nuestro sector. 

En un mundo acostumbrado a la unidireccionalidad que siglos de historia ha rodeado al mensaje musical, nos cuesta entender todavía las múltiples posibilidades que ofrece la interacción que potencian Internet y los medios sociales. 

La música clásica debe ser escuchada en silencio en salas con poca luz en las que todavía hoy no está generalizado permitir el uso de los teléfonos móviles. Una forma de desperdiciar una fuente importante de conocimiento de nuestro público en aras de la sacralización que ha llevado a la música de nuestro sector a puntos cada vez más cercanos a lo inalcanzable para el gran público. 

Sin embargo, la música nunca ha sido eso. Al contrario. La música nació de la interacción y las ganas de contar historias para ser compartidas por todo aquel que quedase prendado de ellas. El músico profesional nunca debió olvidar que enfundarse un frac o un traje en una sala silenciosa alejada del mundanal ruido, fue una moda de unos pocos años dentro de un periodo concreto que se instauró más tarde como norma y vocación para todo el sector. La música era multidireccional y participativa en esencia como lo puede ser el lenguaje o cualquier expresión artística. 

Por eso es una equivocación usar el marketing en el sector desde la unidireccionalidad. Hablando de nosotros mismos creando una vía que no ve en el retorno de información una oportunidad para seguir creciendo y mejorar nuestro producto así como la relación con nuestro público, quien al fin y al cabo decidirá con su fidelidad la continuación de las actividades del sector. Algo de lo que por el contrario sí son conscientes muchas otras empresas de sectores a priori mucho menos interactivos. 

El colgar un poster anunciando un concierto, es necesario. Pero en el lugar adecuado y no en Internet o las redes sociales. Porque un póster está pensado para dar información de manera unidireccional sin pretender extraer una métrica concreta de su efectividad o capacidad de mejora. Por eso colgar ese mismo poster, de la misma manera, con la unidireccionalidad y alevosía que muchas organizaciones culturales lo hacen hoy en día en Internet y las redes sociales, es simplemente una forma de desperdiciar unos recursos valiosísimos para nuestro sector. 

Devolver la bidireccionalidad al sector de la música gracias al marketing digital, no es solo una necesidad. Es sin duda una obligación de la que debemos ser conscientes todos los que nos dedicamos a este mundo y que nos desvivimos para hacer llegar a la sociedad los valores que emanan de él. Especialmente en un momento donde la globalización ha hecho que nuestro mensaje se diluya amenazando con la desaparición de un legado que tiene cientos de años de historia. 

El marketing digital se debe convertir en parte de este mensaje, facilitando nuevos espacios creativos que nos lleven a afianzar nuestra relación con el público. Explicando pero también escuchando a través de estos maravillosos canales. Porque como en cualquier relación, en el mundo de la paradoja unidireccional de la música, no tiene razón aquél que dice la última palabra o toca la última nota. La tiene quien sabe escucharla. 

Esta entrada fue posteada el viernes, marzo 15th, 2019 a las 2:58 pm en la categoría Inicio, Marketing Musical. Puedes seguir este post en el siguiente RSS 2.0 feed.

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