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Marketing De Alimentos: Sensaciones Y Origen.

por Andrés Rodríguez

Uno de los principales retos de nuestros tiempos es abastecer de alimentos al mundo. El aumento demográfico desafía a los principales países productores a poder ofrecer más y mejores alimentos.

Dada la evolución socioeconómica de países emergentes como China e India, que hoy representan casi la mitad de la población mundial, con más de 3.000 millones de personas, ven su clase media ampliándose año a  año. Esto genera demanda por alimentos no solo primarios sino con valor agregado y donde la diferenciación de los distintos países productores y las distintas marcas se pone a prueba y el marketing de alimentos toma cada vez más relevancia.

En alimentos, los sentidos son fundamentales. Sabor, olor, textura y color. El marketing sensorial debe apelar a estos sentidos y diferenciarse y mostrarse atractivo frente a una tremenda variedad de distintos alimentos. Ya no se trata solamente de cubrir la necesidad de alimentarse, sino de destacar frente a la competencia. No desconozcamos la potencia del branding en maximizar  el consumo de un producto que muchas veces no es necesariamente el mejor sabor o la mejor calidad,  pero en definitiva nos enfrentamos a consumidores cada vez más informados y exigentes. Debemos al menos ser consistentes con nuestra promesa e incluso poder ir más allá y superar las expectativas del cliente.

Incluso ya no solo nos enfrentamos a un cliente que tiene altas expectativas sensoriales al consumir un alimento, sino que también cada día busca más atributos alimenticios y funcionales en éstos. En todo el mundo vemos estrictas leyes de etiquetado, donde la información que se entrega al consumidor debe ser clara y real y en base a ésta el cliente toma una decisión de compra. Ya no solamente importa un gran sabor o un atractivo packaging, sino además debemos estar conscientes de la cultura de alimentación que cada país o grupo objetivo tiene.

Dentro de esta misma tendencia del consumidor por contar con más y mejor información para tomar una decisión informada al comprar alimentos, el origen toma cada vez más relevancia. El consumidor no solo quiere saber donde fue fabricado ese producto, sino también la trazabilidad para llegar al origen, hasta en qué campo se cosechó ese ingrediente y en que condiciones laborales, de inocuidad y en todo lo que inspira el país en que se produjo o  la marca especifica.

Para que el origen sea un aspecto diferenciador y positivo al momento de la decisión de compra, debemos entender que incluso el marketing país que se realice se vuelve fundamental. Cada país debe ser capaz de generar un relato, que distinga a ese origen y que permita a toda la industria potenciar su presencia en mercados internacionales. Una vez que se cuenta con un marketing país que permita una valoración positiva por parte del consumidor, el relato con el origen de la marca y producto específico debe empatizar con lo que busca cada grupo objetivo al cual se apunta.

Debemos aprender a conocer a este nuevo consumidor. El desafío es complejo. Ya no solo necesitamos mayor producción para alimentar al mundo.

Esta entrada fue posteada el Domingo, julio 16th, 2017 a las 3:59 pm en la categoría Inicio, Marketing Alimentario. Puedes seguir este post en el siguiente RSS 2.0 feed.

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